Si llegaste hasta aquí, primero quiero darte las gracias.
No porque hayas abierto esta página, sino porque decidiste dedicarme unos minutos de tu tiempo. Hoy en día eso vale muchísimo más de lo que muchas personas imaginan.
Hay algo que llevo mucho tiempo pensando.
Cada vez que grabo un video, sonrío, saludo y trato de transmitir buena energía. Muchas personas me escriben diciéndome que parezco una persona muy alegre, que siempre estoy feliz y que seguramente mi vida es perfecta.
La verdad es que no.
Como cualquier otra persona, también tengo días en los que me siento cansada, días en los que necesito apagar el teléfono y simplemente respirar un poco.
Quizá esa sea una de las cosas que menos conocen de mí.
Durante mucho tiempo pensé que debía mostrar siempre mi mejor versión. Sentía que si un día aparecía seria, alguien pensaría que estaba molesta. Si no publicaba durante un par de días, enseguida comenzaban a llegar mensajes preguntando si me había pasado algo.
Y aunque agradezco muchísimo ese cariño, también entendí que necesitaba un espacio donde pudiera expresarme con más calma.
Por eso decidí empezar a escribir.
Aquí no tengo la presión de resumir todo en unos pocos segundos.
Aquí puedo contar historias.
Puedo hablar de mis recuerdos.
De las cosas que me hacen reír.
También de las que me hicieron crecer.
Hay una pregunta que me hacen prácticamente todos los días.
«¿Cómo eres cuando apagas la cámara?»
Y la respuesta es mucho más sencilla de lo que imaginas.
Me gusta levantarme temprano.
Disfruto el olor del café recién preparado.
Prefiero los lugares tranquilos antes que los sitios llenos de ruido.
Si pudiera elegir cualquier plan para un domingo, probablemente escogería caminar por el campo, sentarme bajo la sombra de un árbol y escuchar el viento durante un rato.
Puede sonar aburrido para algunos.
Para mí es una forma de sentirme en paz.
También soy de esas personas que disfrutan las conversaciones largas.
Las que empiezan hablando de cualquier cosa y terminan haciéndote olvidar el paso del tiempo.
Creo que las mejores personas no son las que hablan más.
Son las que saben escuchar.
Con los años aprendí que una buena conversación puede cambiarte el día completo.
Otra cosa que casi nadie sabe es que me encanta cocinar.
No soy una chef profesional.
Pero disfruto preparar recetas sencillas para las personas que quiero.
Hay algo especial en cocinar para alguien.
Es una manera silenciosa de decir «me importas».
También me gusta cuidar las plantas.
Tengo la costumbre de detenerme unos minutos cada mañana para regarlas.
Puede parecer un detalle pequeño.
Pero esas pequeñas rutinas hacen que mis días sean mucho más tranquilos.
A veces pienso que vivimos demasiado rápido.
Siempre pendientes del siguiente mensaje.
Del siguiente video.
De la siguiente notificación.
Y olvidamos disfrutar el momento que tenemos delante.
Por eso decidí crear este espacio.
Porque aquí puedo escribir sin prisa.
Aquí puedo compartir historias que no caben en un video corto.
Quiero que este lugar sea diferente.
No quiero que entres, leas una línea y te vayas.
Quiero que cuando regreses encuentres algo nuevo.
Una historia.
Un recuerdo.
Una fotografía.
Una anécdota.
O simplemente unas palabras que te saquen una sonrisa.
Quizá nunca llegue a conocer personalmente a la mayoría de quienes leen estas líneas.
Pero eso no significa que no pueda agradecerles.
Cada visita.
Cada comentario.
Cada mensaje amable.
Todo eso significa mucho para mí.
Y si has llegado hasta este punto de la historia, significa que realmente querías conocer un poquito más de quién soy cuando la cámara deja de grabar.
Todavía quedan muchas cosas por contar.
Hay experiencias que nunca he compartido.
Lugares que marcaron mi vida.
Momentos que cambiaron mi forma de pensar.
Y recuerdos que todavía hoy me hacen sonreír.
No quería publicarlo todo de una vez.
Prefiero hacerlo poco a poco.
Como cuando conoces a alguien de verdad.
Nadie cuenta toda su historia el primer día.
Las mejores conversaciones necesitan tiempo.
Y creo que este también puede ser el comienzo de una bonita conversación.
Si hoy descubriste algo nuevo sobre mí, me alegra muchísimo que hayas llegado hasta aquí.
Porque este solo es el principio.
En los próximos días seguiré compartiendo nuevas historias, nuevas fotos y pequeños momentos que normalmente no aparecen en mis videos.
Tal vez algunas te hagan sonreír.
Tal vez otras te sorprendan.
Y quizá alguna te recuerde un momento especial de tu propia vida.
Eso sería suficiente para mí.
Gracias por leer hasta el final.
Ahora ya sabes un poquito más de mí…
Pero todavía queda una historia que nunca le he contado a nadie.
Y cuando llegue el momento de publicarla, prometo que serás de los primeros en verla.